NIKOArte surrealista mexicano · obra original a la venta
Muro
Por tipo de obra
Pintura
Óleo sobre tela. Escenas del inconsciente y la memoria.
Gráfica
Grabado, monotipia y estampa sobre papel de algodón.
Dibujo
El trazo primero: apuntes y estudios sobre papel.
Monotipia
Una imagen, una sola vez — la huella de lo irrepetible.
Series
Cuerpos de obra que exploran un mismo territorio emocional.
Series
Fragmentos de una libreta olvidada
Serie de monotipos
Lo que se abandonó en una libreta encuentra una nueva forma de existir: efímera, irrepetible, pero por fin visible.
Hay objetos que guardan el tiempo sin que nadie se los pida. Una libreta es uno de ellos: acumula trazos apresurados, ideas que no alcanzaron a convertirse en nada, gestos de una mano que dibujaba sin saber todavía qué estaba buscando. Con el tiempo, esas páginas se cierran. Se olvidan en un cajón, bajo otros papeles, en la orilla de un estante. Dejan de mirarse.
Fragmentos de una libreta olvidada nace de volver a abrir esas páginas. De rescatar los bocetos que nunca llegaron a ser obra, los trazos que alguna vez fueron solo un ensayo, un intento, una nota al margen de algo más grande. Son fragmentos de un pensamiento incompleto y sin embargo, ahí está toda su verdad: en lo que no se terminó, en lo que quedó suspendido entre una idea y la siguiente.
La monotipia parecía la única técnica capaz de traducir esto. Porque así como esos bocetos existieron una sola vez en un momento específico, con una mano específica, sin intención de repetirse, cada monotipo también existe una sola vez. No hay una segunda tirada, no hay copia posible. Lo que queda impreso en el papel es, literalmente, lo único que quedará de ese instante.
Esta serie es, entonces, un doble olvido convertido en presencia.
Hipnagogia
Entre el sueño y la vigilia
Un intento de sostener, por un instante más, esa paz que habita justo antes de cerrar los ojos.
Existe un umbral que casi nadie se detiene a mirar: el instante justo antes de dormir, cuando el cuerpo ya empieza a soltarse pero la mente todavía no se ha ido del todo. Ahí, en ese margen sin nombre claro, aparecen imágenes que no pedimos y sonidos que no vienen de ningún lugar. No son sueños todavía, son algo anterior, más suave, menos narrativo. Es la hipnagogia: ese estado que no pertenece del todo a la vigilia ni del todo al sueño, sino a algo intermedio, flotante, casi secreto.
Esta serie nace de habitar ese umbral. De quedarme ahí, sin apurar el sueño, dejando que las visiones lleguen por sí solas: formas que se disuelven antes de terminar de aparecer, colores que no tienen origen, una especie de música visual que solo existe unos segundos antes de desvanecerse. No las busqué: llegaron. Y con ellas llegó también una calma que pocas veces encuentro despierta.
Traducir esto a la monotipia se sintió casi inevitable. Porque la hipnagogia, igual que la monotipia, no se puede repetir: cada visión ocurre una sola vez, en un estado que no se puede forzar ni recuperar exactamente igual.
Catarsis
La liberación de mi otro yo
Cada pieza es un fragmento de ese otro yo que normalmente se queda callado.
Catarsis es un conjunto de obras que no responde a una sola técnica ni a un solo lenguaje, porque el descubrimiento interior tampoco ocurre de una sola forma. Hay piezas que nacieron del óleo, otras del grabado, otras de la fragilidad de un monotipo: cada técnica fue apareciendo según lo que había que decir, según qué parte de mí necesitaba encontrar su propia manera de existir afuera. No hubo un plan. Hubo, más bien, una exploración: probar, equivocarme, insistir, hasta que cada obra encontró el material que mejor la representaba.
Cada pieza de esta serie es un fragmento de ese otro yo que normalmente se queda callado. El que observa sin hablar, el que siente de más, el que construye mundos enteros en silencio mientras el resto de mí sigue con su día. Sacarlo no fue cómodo. Pero fue, sobre todo, necesario: porque contener también cansa, y porque hay verdades que solo se terminan de entender cuando finalmente toman forma.
Catarsis no es una serie sobre llegar a una respuesta. Es una serie sobre el proceso de soltar.
Los soles aburridos
El agotamiento de la cotidianidad
Somos tan repetitivos que hasta los astros se aburren de mirarnos.
Imaginemos que el sol se cansa. Que después de tantos siglos saliendo a la misma hora, iluminando las mismas calles, viendo pasar a la misma gente haciendo casi exactamente lo mismo, empieza a bostezar. Que nos mira desde arriba haciendo fila, revisando el teléfono, repitiendo el mismo trayecto de siempre, y piensa con cierta resignación que ya lo ha visto todo.
Los soles aburridos es una colección de escenas cotidianas —una oficina, una sala de espera, un desayuno cualquiera— atravesadas por soles que ya no brillan con asombro, sino con hartazgo. Soles con cara de sueño, soles que revisan la hora, soles que preferirían estar en cualquier otro lado. El surrealismo aquí no distorsiona la realidad para hacerla más extraña, sino para hacerla más honesta: la rutina ya es, de por sí, lo suficientemente absurda.
Hay algo casi cómico en ponerle rostro al cansancio colectivo. Pero detrás de esa comedia hay también una pregunta más seria: ¿en qué momento la vida diaria se volvió tan predecible que incluso el astro que nos da luz dejó de sorprenderse?
Sobre Niko
Nikole Pérez Rea, NIKO, nació en Álamos, Sonora. Estudió artes plásticas con especialidad en grabado y ha dedicado su obra al surrealismo mexicano contemporáneo: identidad, memoria, salud mental y aceptación propia se cruzan en cada pieza.
Leer biografíaPalabra de la artista
“Su arte no solo busca ser contemplado, sino sentido.”
NIKO
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